En torno al mundo del cabello, hay un amplio abanico de términos. Además, la gama todavía es más extensa si se tiene en cuenta la gran variedad de palabras y denominaciones dentro de los sectores de la peluquería. Y uno de ellos son las mechas en las que abundan toda una serie de vocablos para definir los diferentes tipos y estilos. Dentro de ellas, están las mechas chunky, que tan populares han hecho famosas y celebrities como Kylie Jenner. Pero, ¿en qué consisten? ¿Cuáles son sus diferencias con el resto de mechas? ¿Pueden ser de cualquier color? Estas son algunas de las preguntas que vamos a responderte a continuación.

Diferencias

Las llamadas mechas chunky son fáciles de diferenciar cuando se ven hechas. Y es que son muy evidentes porque no son nada naturales como sucede con las babylights o las balayage.

Las mechas chunky se definen por ser muy arriesgadas porque se notan mucho en el cabello, ya que se crea un gran contraste entre los tonos que se emplean. Además, la diferencia también está en los colores que se emplean porque se puede dar rienda suelta a la creatividad y a aplicar cualquier tono.

No obstante, sí hay unas pautas a seguir en cuanto a las tonalidades, ya que suelen emplearse sobre diferentes gamas de rubios, incluso de los colores rosas. De todos modos, la técnica de las mechas chunky marca que sean tonos mucho más claros que el resto del cabello.

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Este tipo de mechas no solo se caracteriza por el contraste en el color, sino también porque son mucho más anchas que las que cualquier otro tipo de mechas.

Puntos estratégicos

La aplicación de la técnica de las mechas chunky acepta diferentes posibilidades. En general, se tienden a hacer en dos mechones gruesos en el flequillo o los que enmarcan el rostro.

No obstante, también se pueden hacer en un lateral de la cabeza o bien extenderlas por todo el cuero cabelludo. Ya es solo cuestión de gustos y preferencias.

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