Europa es un continente con mucha historia, que ha quedado plasmada en muchas ciudades y localidades a través de su patrimonio artístico. Y un buen ejemplo son los castillos, que datan de diferentes siglos y cuyos muros albergan todos los secretos del paso del tiempo y de las vidas de los protagonistas que los habitaron. Si el otro día, hacíamos una ruta por los castillos más bellos de España, ahora vamos a hacer un recorrido por los de Europa porque muchos de ellos también son realmente espectaculares. Evidentemente, son muchos más, pero aquí proponemos algunos de ellos.

Reino Unido

Dentro de Reino Unido, uno de los palacios que es todo un referente es el Castillo de Edimburgo, cuyos unos orígenes que se remontan a la Edad del Hierro. Este emplazamiento fue construido como bastión defensivo para los deltas, aunque posteriormente, y varios cientos de años después, se reconstruyó como residencia de María, Reina de Escocia. Un castillo que, además de su historia, es también muy conocido por los avistamientos de fantasmas y por haber servido de inspiración para la morada de Macbeth, la obra de Shakespeare.

Dinamarca

Y, siguiendo con Shakespeare, llegamos al Castillo de Kronborg en el que situó la historia de Hamlet. Esta estructura es una de las más importantes del norte de Europa en la época del Renacimiento, habiendo sido catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Situado en el extremo noreste de la isla de Zelanda, destaca también su historia por la insistencia del rey Eric de Pomerania, quien insistía en que los barcos que salieran o entraran del Mar Báltico tenían que pagar las cuotas por el sonido para cumplir con sus demandas.

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Francia

Francia también es país de castillos. En esta ocasión, nos quedamos con el de Chambord, que es el que tiene más prestigio del Loira. Es uno de los mayores edificios renacentistas de Francia, que se caracteriza por sus cúpulas y torreones en el techo. Una obra inspirada en los bocetos de Leonardo da Vinci, quien participó en la escalera central de doble hélice que se retuerce hasta tres pisos y que está iluminada por un tragaluz.

Portugal

Cerca de España queda también Portugal, país en el que hay varias opciones. Una de ellas es el Castillo de Óbidos, que se caracteriza por sus torres en forma de cilindro y cuadradas, así como por la piedra caliza y el mármol de la fachada.

La Torre de Belém es otro de los iconos del país y de Lisboa. Clasificada como Patrimonio de la Humanidad y situada sobre el río Tajo, es un ejemplo del poder de los portugueses en tierra y mar. Posteriormente, con la invasión española, se convirtió en prisión. Bien merece la pena subir hasta arriba para disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad y del estuario del Tajo.

Y, otra opción, es el Castillo Guimarães, que es la fortaleza medieval más importante del norte de Portugal y está considerado como una de las Siete Maravillas del país. Hay que fijarse en los muros construidos en forma de pentagrama con ocho torres rectangulares almenadas.

Polonia

La ruta también nos lleva al Castillo de Malbork, que fue construido por los guerreros de la Orden de los Caballeros Teutónicos. Este castillo es el más grande del mundo en superficie, además de tener el récord de ser el edificio de ladrillo más grande de Europa. Llama la atención su color rojizo.

Lituania

Y aquí nos encontramos con el Castillo de Trakai, que data del siglo XIV. Es una estructura que, hoy en día, consta de dos partes. Una es la original, que es pequeña y está situada al lado de un lago, mientras que la otra se ha erigido en siglos posteriores y está en medio de las aguas. Es una encarnación del estilo gótico en la que hay que fijarse en sus galerías de madera, paneles de vidrieras, murales y pasadizos secretos.

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