A continuación, se muestran los 5 puntos en los que se centran los arquitectos al enfrentar las reformas de un hogar.

1. Estudiar las características del edificio

Toda la información que se puede recopilar, además de los planos, permitirá al arquitecto trabajar en la propuesta de diseño. Debe tener en cuenta las sobrecargas para evitar dañar las estructuras de carga, particularmente cuando la reforma es de un piso.

Además, una reforma completa, en la mayoría de los casos, implica dejar la vivienda diáfana. Así, la fase de demolición conlleva un estudio detallado del desescombro y la seguridad del propio edificio y de los trabajadores. Es por eso que es de suma importancia contar con el apoyo de una empresa de reformas confiable.

2. Escuchar y atender a las necesidades del cliente

El propietario de la casa casi siempre tiene una idea bastante clara de lo que quiere cambiar o reformar. Puede ser que busque tener más luz, una sala de estar más grande, unirla con la cocina, haciéndola el centro de la vida social, crear un baño privado en alguna habitación, un espacio de lavandería, una sala de trabajo, la instalación de una chimenea, etc.

3. Ofrecer un presupuesto claro

El presupuesto del cliente debe conocerse desde un principio para que sea capaz de decidir si se pueden realizar sus ideas.

En la mayoría de los casos, el presupuesto inicial termina incrementándose, ya que a lo largo de la obra surgen imprevistos; además pueden darse posibles cambios o que el cliente requiera hacer más cosas. Por esta razón, los proyectos no suelen estar completamente cerrados hasta que el trabajo esté algo avanzado. El proyecto final, será perfilado por los arquitectos, aparejadores y diseñadores de interior.

reforma

4. Definición del proyecto: distribución, aislamiento, eficiencia y materiales

Esta es la tarea más importante para realizar una reforma exitosa. El diseñador del proyecto conoce a todos los rincones de la casa, sabe lo que cambiar, qué debe reforzarse, lo que no se puede tocar, lo que no se puede tocar y el lugar correcto para las nuevas instalaciones.
También determinará cómo se construyen las nuevas secciones, si es necesario el aislamiento térmico, el tipo de ventanas necesarias según el clima, teniendo en cuenta en todo momento el presupuesto acordado.

Distribución: esta es la parte más importante de cualquier reforma integral. Es la oportunidad de mejorar la distribución y obtener el verdadero potencial de la vivienda. El reto es que, con los mismos metros cuadrados, se consiga más luz natural, un almacenamiento más eficiente, más fluidez entre espacios, más amplitud, etc…

Aislamiento y eficiencia: junto con el arquitecto, el cliente debe decidir si quiere aumentar el aislamiento y la eficiencia térmica de la casa, si quiere incorporar la posibilidad de utilizar energías renovables, utilizar criterios de sostenibilidad en la selección de materiales y sistemas, la racionalización y optimización de los sistemas constructivos y técnicos…

Estas decisiones no sólo tienen un impacto en el presupuesto o en la distribución final, sino también en la calidad de vida, en el consumo de energía y el mantenimiento de la vivienda.

Materiales: los arquitectos pueden informar de las posibilidades disponibles en cada caso. Por ejemplo, existe la opción de hacer el trabajo más ágil mediante el uso de materiales que no requieran mezclas húmedas.

Eso podría llevarse a cabo realizando la división entre entornos con tabiques de yeso laminado, a través de una estructura de acero galvanizado, que se forma con montantes y travesaños. O, conseguir el resto de paredes de forma rápida, empleando trasdosados directos o semidirectos del mismo material, que permite incorporar instalaciones y aislamiento térmico, sin necesidad de hacer rozas.

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