Con el arribo de la primavera al hemisferio norte, ha comenzado el renacer de las flores, plantas y árboles; la temperatura ha incrementado, se pueden ver cielos despejados con espectaculares amaneceres y atardeceres. Aves trinando volando de un árbol a otro y vientos soplando ligeramente, son el indiscutible complemento de tan hermosa estación.

Las calles se visten de alegres colores, motivando al transeúnte a detenerse para observar la belleza de la naturaleza en todo su esplendor.

En las diversas redes sociales, se visualizan decenas de fotografías de jacarandas, bugambilias, duraznos, colorines, guayacanes, girasoles, rosales, geranios… Cada nación tiene sus propias especies nativas, y sus ciudadanos, orgullosamente, las dan a conocer mediante sus perfiles: la variedad de colores es impresionante.

Si de países llenos de color hablamos,  indiscutiblemente Japón no puede quedarse atrás.

Japón es una de las naciones intrigantes y misteriosas que generan un gran interés por parte de los turistas, y también por los ciudadanos extranjeros, pues está muy ligado a sus tradiciones ancestrales, lo cual es sumamente fascinante al combinarlo con sus festivales y avances tecnológicos.

Japón también ha legado 17 bienes naturales y culturales, siendo reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En Japón, el comienzo de la primavera pinta de color blanco y rosado al país asiático; los delicados pétalos de las hojas de cerezo caen sobre las aceras y los cabellos de las personas como un recordatorio de la leyenda de las flores de sakura, como se les conoce a los cerezos en este país.

Este hermoso y poético acontecimiento, para los japoneses, significa que la temporada de hanami ha llegado y es momento de organizarse para disfrutar su contemplación.

¿Qué es Hanami?

Hanami es una actividad la cual consiste en observar la floración de los árboles de cerezo, pero no solamente se limita a este aspecto: el marketing turístico también está presente, los turistas extranjeros desean viajar a los principales destinos para experimentar la práctica de hanami.

Así mismo, las empresas de diversos productos de consumo se unen para ofertar productos de temporada como el té, refrescos, golosinas, postres;  todo bajo la temática de la floración de cerezos. Obviamente, los consumidores se muestran sumamente expectantes, no dudan ni un segundo en adquirir los productos.

En general, los japoneses buscan con antelación los sitios en donde la floración de los cerezos pueda apreciarse en todo su esplendor, manteniéndose muy pendientes de los cambios climatológicos que pudieran afectar, de una u otra forma, esta pacífica actividad.

Desde Okinawa hasta Hokkaido, en calles, parques y templos, miles de sakuras hacen acto de presencia hasta mayo, mes en que comienzan a marchitarse, finalizando con ellas, la temporada de hanami. El ciclo de vida de la flor de cerezo es muy corto, por este motivo es muy importante, para los japoneses, organizar hanami conviviendo y socializando con sus familiares, pareja, amigos y también con sus compañeros de trabajo.

Colocan manteles bajo los árboles como en un día de campo, mientras degustan diversos platillos típicos de la gastronomía japonesa, también realizan actividades recreativas hasta ya entrada la noche, momento en que el alumbrado público es encendido dando lugar a un maravilloso espectáculo, que en ocasiones es acompañado por festivales musicales o recitales de poesía.

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