¿A quién no le excita un sensual lametón en la oreja, o un suave chupón en el lóbulo? Si bien hay personas que lo disfrutan más que otras, hay una buena diferencia entre este gozo y el fetiche de orejas u otofilia.

En este post, exploramos los matices e intensidades de este fetiche, para responder a la pregunta de si todos somos de algún modo fetichistas de orejas o se trata de un trastorno en sí.

¿Qué es la otofilia o fetiche de orejas?

El fetiche de orejas es un parcialismo, que es como ya habíamos mencionado en otro artículo dedicado al tema, la atracción por una parte específica del cuerpo.

Las personas que exhiben este tipo de parcialismo se excitan al observar, tocar, lamer, besar o incluso escupir en las orejas ajenas. Casi siempre tienen un prototipo de orejas que les gusta más, y este canon no dependerá del género de la persona, sino de las cualidades estéticas de dicha parte del cuerpo.

Algunos términos que se relacionan con este fetiche son el “ear sex”, o sexo de orejas, que es una práctica en que se eyacula sobre esta zona. Existen muchos mitos sobre la posibilidad de que este término también incluya la introducción del pene en la cavidad auditiva… pero esto es sencillamente imposible.

Si bien, muy pocos fetichistas de orejas se sienten tentados por eyacular en la oreja, hay que apuntar que esta práctica podría derivar en serias infecciones auditivas.

También existe el “auralismo”, que es la excitación a raíz de los sonidos sexuales (la persona se sentirá excitada cuando escucha estos sonidos). Aunque en dependencia del contexto, todos los seres humanos con libido podríamos ser auralistas.

Puede relacionarse con la otofilia, pues algunos fetichistas de orejas se excitan aún más cuando sienten el jadeo o gemidos de su compañer@ sexual en los oídos, considerándolo una especie de “penetración auditiva”.

¿El fetiche de orejas es tan común como se cree?

Para entender qué tan común es la otofilia, debemos diferenciar un fetiche o parcialismo, del simple gusto por dar o recibir placer en las orejas:

En el primer lugar, la oreja es el eje principal para que el individuo logre la excitación sexual, en el segundo la interacción con esta zona solamente acentúa el placer obtenido del resto de interacciones.

Las parejas de personas fetichistas o parcialistas a menudo se sienten como objetos sexuales, ya que conocen que la atracción que su compañero(a) siente hacia ellas(os) se basa en una parte de su cuerpo (y en el caso de los fetiches, de un objeto que portan, ya sea ropa de cuero o tacones enormes).

De este modo, las relaciones de pareja suelen ver deterioradas cuando la persona no es capaz de velar por el bienestar de su pareja, sino solamente por la satisfacción de su fetiche o preferencia.

Ahora bien, el fetiche de orejas no tiene el potencial para convertirse en una parafilia, siempre que no genere malestar en la persona que exhibe el comportamiento, ni derive en conductas que violen la integridad física o moral de otras personas.

¿Conocías ya sobre el fetiche de orejas? ¿Eres de los que disfrutan al besar o ser besado en esa parte en específico? Cuéntanos tu experiencia.

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