El otoño y el invierno son una buena ocasión para hacer enoturismo. Aunque, ahora, no se pueda ver la vendimia, es posible hacer catas y observar la arquitectura de muchas bodegas, que son un tanto espectaculares ya sea por su edificación o por su antigüedad. En este recorrido, nos vamos a centrar en las bodegas más antiguas de España con propuestas para todos los gustos. Y, con independencia de su mayor o menor majestuosidad, lo que está claro es que bien merece la pena conocer su historia y degustar sus vinos que figuran entre los mejores de España y del mundo.

Las bodegas

Una de las bodegas más antiguas de España, pero también del mundo, es Cordorniu, que nació en 1551. Situada en San Sadurní de Noya, mantiene sus más de 450 años de historia, que se sigue plasmando en esta bodega que llama a su vez la atención por su arquitectura. Y es que fue diseñada por Josep Puig i Cadafalch, reconocido arquitecto modernista, que fue coetáneo de Gaudí. Una historia y arquitectura por la que esta bodega fue declarada Monumento Artístico en el año 1976.

También forma parte de las más longevas Bodegas Góngora, que data del año 1682. Situada en Villanueva del Ariscal, en Sevilla, está en la séptima generación. De ella, destacan las visitas guiadas, con cata incluida, aunque hay vinos que no se pueden catar porque forman parte del legado más valioso de la familia al ser vinos viejos amontillados, olorosos y dulces, que se guardan desde hace tres generaciones.

Y el recorrido nos lleva ahora a Montilla para visitar Bodegas Alvear, nacida en 1729. De sus instalaciones, salen vinos que tienen un gran reconocimiento y prestigio a nivel nacional e internacional, que se elaboran bajo la Denominación de Origen Ribera del Guadiana.

bodegas
Y en 1771 nació Bodegas Los Frailes, situada en Fontanars dels Alforins, en Valencia, que elabora sus vinos con variedades autóctonas como la Monastrell. Llamativo es ver los vinos y su proceso en el que se emplea una agricultura biodinámica, que aúna las nuevas tecnologías con el respeto por la flora.

Un poco más joven es Bodegas El Grifo, cuyo nacimiento data de 1775. Esta bodega está situada en San Bartolomé, en la isla canaria de Lanzarote. Aparte de la elaboración de sus vinos, que tienen una gran personalidad por las condiciones de cultivo de las uvas, hay que visitar su museo, que incluye más de 500 piezas únicas en torno a la producción de vino.

En Cádiz, nos encontramos con las Bodegas Garvey con origen en 1780 para producir vinos de Jerez, que figuran entre los más valorados a nivel mundial. Y tres años más tarde, en 1783 nació Bodegas 501, que están situadas en El Puerto de Santa María. Desde allí, se elabora el brandy más consumido en toda España. Además, son proveedores de la Casa Real desde el año 1875.

El recorrido nos lleva hasta Sanlúcar de Barrameda para conocer las Bodegas Hidalgo La Gitana, que nacieron en 1792. De unos orígenes humildes han pasado a ser uno de los productos más relevantes de Manzanilla en todo el mundo. Un empuje que consiguió en el siglo XIX.

Y, nuevamente, tenemos que volver a Cádiz, al Puerto de Santa María, donde también están las Bodegas Gutiérrez Colosía, que se fundaron en 1788. La bodega ha pasado a lo largo del tiempo por varios propietarios, pero se mantiene por sus vinos que, para muchos, figuran también en el ranking de los mejores.

El recorrido llega a su fin visitando las Bodegas Marqués de Murrieta. Su actividad se remonta al año 1852. Una fecha en la que empezaron a elaborarse los primeros vinos de Rioja. Esta bodega fue, además, una de las primeras en exportar este vino fuera de España. Marqués de Murrieta se caracteriza por la calidad de sus vinos, siendo para muchos imprescindibles en el listado de los mejores de España y a nivel mundial.

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