Vivir en casas separadas es una opción viable en una relación de pareja. No siempre esta circunstancia puede materializarse en un proyecto común. ¿Cuándo es posible valorar la posibilidad de vivir en casas separadas como una idea realista?

 

1. Visión compartida sobre el deseo de evitar la rutina de la convivencia

Conviene señalar que vivir en casas separadas también puede convertirse en una rutina que une a las parejas en torno a planes de fin de semana. Sin embargo, uno de los motivos para evitar la convivencia de lunes a viernes suele ser el deseo de no caer en la monotonía. En ese caso es esencial que ambos tengan una visión similar sobre el tema.

2. Una decisión impulsada por las circunstancias externas

El deseo de vivir en casas separadas también debe estar propiciado por circunstancias que hacen posible ese propósito de forma temporal o definitiva. En caso contrario, más allá de cuál sea la preferencia de cada uno en torno a este asunto, puede que los deseos no encuentren una base viable en la realidad para desarrollarse plenamente.

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3. Se perciben las ventajas que plantea esa situación

Vivir en casas separadas o convivir en el mismo hogar plantea ventajas e inconvenientes que se analizan a nivel personal. Sin embargo, el diálogo en torno a esta tendencia gira principalmente alrededor de las ventajas que genera ese proceso. Puede ocurrir que la pareja perciba ese escenario de una forma temporal o más a largo plazo. Sin embargo, cuando ambos aclaran sus expectativas y dudas al respecto, se centran en los motivos por los que consideran que esa es la mejor opción.

¿Cuándo valorar la posibilidad de vivir en casas separadas? En cualquier momento en el que, más allá de aquello que suele ser previsible en una relación de pareja, deseas contemplar otras opciones que también son viables en el amor.