Algunos deseos son significativos, sin embargo, pronto quedan en el olvido como consecuencia de un estilo de vida marcado por la prisa. Hacer una lista de prioridades te ayuda a recordar qué es importante. Y, en consecuencia, tus decisiones pueden estar alineadas con esas metas.

1. Pocos deseos pero especiales

La lista de deseos puede ser interminable, pero cuando acotas esta lluvia de ideas a objetivos que realmente mueven tu corazón, esta información se reduce. Por tanto, cuida y mima esos deseos que dicen tanto de tu situación actual.

2. Analiza el porqué y el para qué

¿Cómo profundizar en torno al nivel de importancia de cada deseo? Reflexiona sobre el origen y la finalidad de esa expectativa. ¿Cuál es el propósito de este anhelo? La causa final añade significado al proceso.

3. Realismo

No todo es objetivamente posible, aunque a nivel potencial sí pueda ser probable. Existen metas que no son viables a corto plazo, pero sí puedes empezar a prepararte para alcanzar esos logros en el futuro. Por tanto, para no convertir esta lista de deseos en una fuente de frustración, añade ideas que sean viables.

4. Horizonte temporal

¿En qué contexto temporal se enmarca esta lista de deseos personales? Por ejemplo, concreta este ejercicio para motivarte con nuevas ilusiones en el próximo verano. Pero también puedes elaborar una lista más a largo plazo.

libreta

5. Temáticas

Estructura tu lista de deseos personales en torno a distintos ámbitos. Por ejemplo, tiempo libre, amistad, proyectos y cambios. Estos deseos no tienen por qué estar alineados con grandes expectativas. El cambio también puede proceder de lo sencillo. ¿Cuáles son tus deseos para este día? Cuando habitualmente vives el presente de forma consciente, influyes positivamente en el cumplimiento de tus deseos.

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