El estrés y sexo es una combinación para nada satisfactoria. Son tantas las causas que derivan en estrés en la vida diaria, que parece imposible que una pareja con responsabilidades, hijos y trabajos exigentes pueda mantener viva su sexualidad.

En el post de hoy te mostramos el por qué y el cómo el estrés afecta las relaciones sexuales, así como algunas soluciones para enfrentarlo.

Estrés y sexo: una combinación fatal

Si bien hacer el amor reduce el estrés según muchos estudios, a veces resulta imposible conseguir una relación carnal placentera cuando el estrés ha hecho mella en nuestra concentración y atención.

Algunos síntomas del estrés que se manifiestan de forma fisiológica como el cansancio generalizado, la tensión muscular y los dolores de cabeza provocan un descenso en los niveles de andrógenos y estrógenos. Estos a su vez tienen efectos tanto en la respuesta sexual masculina como en la femenina:

Los efectos del estrés en la sexualidad femenina se evidencian en la ausencia de lubricación vaginal, mientras que en los hombres puede haber una insuficiencia de erección o presentarse la eyaculación precoz. En ambos casos se percibe una pérdida de la libido, y por tanto se esperan consecuentes problemas sexuales.

Cuando intentamos tener relaciones bajo estrés, el nulo disfrute o la imposibilidad de completar el acto apropiadamente podría desencadenar reacciones psicológicas como mal humor, irritabilidad, tensión y cambios de carácter. Lo cual sin dudas empeoraría la situación en vez de aliviarla.

Soluciones para el estrés desde la propia sexualidad

El vivir con situaciones estresantes no se puede cambiar, a menos que decidas darle la espalda al mundo. Lo que sí podemos hacer es intentar que las mismas no nos afecten ni nos estresen.

Debemos aprender cómo relajar la mente para hacer el amor, y para ello, podemos auxiliarnos de los siguientes métodos:

  1. Practica yoga para controlar el estrés y mejorar la circulación sanguínea hacia los genitales.
  2. Dedicar tiempo a la actividad deportiva o a hobbies que nos protejan contra el estrés negativo.
  3. Emplea la masturbación en solitario o en pareja, para relajar las tensiones.
  4. Recurre a juguetes sexuales y afrodisíacos que aseguren que disfrutarán sí o sí de la experiencia sexual. Si te preocupa la sequedad vaginal, usa lubricantes; si temes que no alcanzarás el orgasmo, un poco de ayuda con vibradores o anillos para el pene podría funcionar.
  5. Asegúrate de dormir el tiempo necesario y de que cuando lo hagas, realmente logres descansar.
  6. Ten una actitud positiva, organiza tu tiempo, ten expectativas razonables y mejora tu bienestar.
  7. Pide ayuda especializada para evitar que se convierta en un problema a largo plazo.

Lo más importante es que, aunque el sexo es imprescindible para las relaciones de pareja, la calidad del mismo es más importante. Por ello no debe convertirse en una obligación o en algo que nos presione.

Te aconsejamos no recurrir a la medicación para el estrés, ya que está comprobado que la misma tiene efectos sobre la libido, disminuyéndola, al tiempo que ralentiza la respuesta sexual hasta incluso inhibir el orgasmo.

Recuerda que el mejor fármaco para el sexo es el diálogo. Una buena comunicación impedirá que el estrés y el sexo se mantengan juntos en tu intimidad por mucho tiempo.

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