La decoración de la habitación de un bebé siempre supone un extra de motivación. No importa si te gusta más o menos decorar, porque lo que está claro es que vas a querer que esa habitación sea una de las más bonitas de tu casa. Además de pensar en ropa bebé y otras cuestiones importantes para que todo esté listo en el momento de su nacimiento, también debes dar forma a la que será la estancia en la que pasará más horas del día.

A continuación vamos a compartir una serie de claves y consejos que te ayudarán a crear ese rincón tan especial con menos esfuerzo del que imaginas. Además, seguro que estarás muy satisfecha con el resultado final, ya que sabrás todo lo que hay que tener en cuenta a la hora de decorarla.

¿Qué color o colores quieres?

La primera decisión importante que deberías tomar es la que tiene que ver con el color o los colores que vayan a ser protagonistas en la habitación del pequeño o la pequeña. Es un tópico pintarla de azul o de rosa en función de si es niño o niña, algo que por suerte con el tiempo está cambiando. Sin embargo, también puedes decantarte por otras tonalidades y mezclarlas sin miedo, ya que se trata de una habitación en la que hay total libertad. Eso sí, lo habitual suele ser decantarse por colores suaves y dulces, como por ejemplo los pastel.

Orden y más orden

Puede que todavía no lo sepas, pero no tardarás en darte cuenta de que un bebé necesita muchas cosas. A la ropa bebé que ya habrás comprado debes sumarle un sinfín de accesorios, juguetes y productos de decoración que querrás tener siempre bien guardados. Por ello, deberías hacer todo lo posible por comprar muebles en los que poder guardar todos esos objetos para tenerlos siempre a mano y para no perder ese orden que tanto se necesita siempre, y todavía más si cabe cuando se trata de los primeros meses de vida de un bebé.

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Seguridad

La seguridad es una aspecto clave en la decoración de habitaciones de bebé, así que te recomendemos tomar nota de todos los consejos que te puedan dar en ese sentido. ¿Algún ejemplo? Suelos blandos y antideslizantes, pinturas atóxicas y lavables para las paredes, enchufes y puertas con protección, ventanas inaccesibles… Hay una buena lista de tareas que merece la pena completar para asegurarse de que todo va a ir bien.

Iluminación

Otra cuestión que hay que cuidar mucho es la de la iluminación. No solo la necesitarás para poder encontrar ropa bebé, toallitas y pañales, sino que también puede ayudar al pequeño a conciliar el sueño cuando ya no tenga tanta dependencia de mamá y papá. Por ello, puedes elegir una lámpara que se encargue de la iluminación general colocada en el techo, pero también algún que otro apoyo como el que te pueden proporcionar una lámpara de pie o una lámpara de sobremesa. Tampoco olvides las lámparas quitamiedos, especialmente recomendables a partir del segundo año, cuando ya no son bebés.

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